LA  HUELLA DE CREAR

La vida es un constante viaje donde el ser humano se mueve con cada pulsación y latido; es incierta, es aventura, es sorpresa. Parte de ella nos lleva a crear un destino: el qué queremos, cómo, cuándo, por qué y para qué. La creación como parte de la razón para explicar nuestra existencia. Todos creamos a diario, planes, ideas, propósitos, metas, caminos; todo desde nuestros deseos o aspiraciones. Mi vida es una creación constante de lo que soy, lo que reflejo y lo que me atraviesa y siendo más particular, es lo que va quedando atrás como marca de mi nombre y de mi ser.

¿Cómo creo y desde dónde lo hago? Creo desde mi ser y a través de él, ¿de qué manera? Sueño, imagino, pienso, proyecto, idealizo. Son muchas las formas como plasmo aquellas cosas que no existen hoy, pero que quiero hacer manifiestas. Unos pintan, otros cocinan, algunos quizás componen o desarrollan pequeñas estructuras. Yo planeo y escribo. Escribir como forma de darle sublimación a mis sentimientos y hacer un poco más reales esos ideales de vida y de deseo. ¿Qué necesito para hacerlo?, ¿de dónde surge la inspiración? En lo que respecta a mí, pensar hacerlo sólo demanda intención, poder hacerlo realmente es lo que más trabajo representa. Puedo querer escribir, pero las letras pueden verse atrapadas en una tecla, en la punta de la pluma. Mi cerebro, mis manos, mi lengua se detienen a pensar y repensar cuando quiero plasmar algo. Quiero, pero no siempre fluye. Quiero, pero no se ejecuta -como realmente quiero-. Y a veces sin siquiera desearlo, llega esa inspiración: un momento clímax en mi vida. Tristeza agobiante o felicidad despampanante. Hay una emoción que me recorre y hace que las palabras suenen y resuenen en mi cuerpo. Quieren salir, quieren mostrarse, dejar huella, y de repente simplemente lo hacen. Se escribe y el texto fluye.

Así ha sido gran parte de mi experiencia creativa en las letras. Algo sucede, algo significativo me marca y esa marca se transforma en texto, poesía o historia para ser contada desde otra perspectiva. En ocasiones no es tan claro. Hay sucesos que se presentan, pero se desdibujan y se pierden en sus actos en sí. Se pierden, pero buscan otras formas de traducirse y resaltar. Entonces aparecen los sueños: sueño y escribo desde el recuerdo y la memoria de los símbolos. Allí aparecen numerosas cosas con una lectura especial donde la magia de lo inimaginable reescribe lo que podría ser complejo o doloroso de narrar y así, termina produciéndose el escrito.

Crear, escribir, terminan siendo vías o mecanismos de liberar y producir catarsis controlada. Narrar historias o contar poemas que permiten una lectura interior y posteriormente transformarse en arte para compartir o entretener. Crear para recrear en el otro un sentimiento.

Fernando Baquero Figueredo, químico farmacéutico, 32 años. Gamer, poeta y escritor de historias.